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Radicales libres y antioxidantes

RADICALES LIBRES Y ANTIOXIDANTES




Llevamos años escuchando hablar de radicales libres y antioxidantes, pero no siempre entendemos realmente de qué se trata. Creemos que es importante dar una información clara sobre este tema fundamental para nuestra salud y belleza. Merece la pena tratar de entender cómo funcionan los procesos y como armonizarlos para mejorar nuestra salud y retrasar el envejecimiento.




El cuerpo humano está formado por miles de millones de células, cada una de ellas por moléculas y estas por uno o más átomos unidos por enlaces químicos. Estos enlaces se establecen a través de los electrones, que giran alrededor de los átomos. Todo el sistema funciona en perfecta armonía si no hay movimiento, pero la vida es movimiento en sí y los sistemas corporales deben estar listos para asimilar los cambios. Esta es la función primordial de los radicales libres.




Los radicales libres son moléculas inestables, sobre oxigenadas, que perdieron 1 o varios electrones y son altamente reactivos. Su misión es buscar el electrón o electrones que les faltan en otras moléculas para obtener su estabilidad. O sea, los radicales libres se forman con los cambios y buscan de nuevo la estabilidad y, por lo tanto, la salud. NO SON NOCIVOS, SIEMPRE Y CUANDO SU NÚMERO NO SEA EXCESIVO. La molécula afectada, a la cual ha robado el electrón, se convierte a su vez en un radical libre y de esta forma se inicia una reacción en cadena que afecta a muchas células. Si el proceso se descontrola, comienza el daño celular, la mutación y la muerte celular: Envejecimiento o enfermedad.




Sí, convivimos con los radicales libres, aunque nos empeñemos en tomar suplementos vitamínicos antioxidantes y aunque sigamos una dieta sana que incluya frutas y verduras. Los mismos procesos de respiración, inmunológicos o asimilación de alimentos los generan siempre. Cuanto más fuerte es el cambio y, por lo tanto, el impacto recibido por nuestro organismo, más cantidad de radicales se generan. Los radicales libres transmiten mensajes a nuestras células, regulando procesos como la proliferación, migración, supervivencia, apoptosis y autofagia celulares. Actúan como vasodilatadores, bactericidas, potencian la función neuronal y tienen un papel clave en la ovulación, capacitación espermática y fertilización. Sin embargo, en concentraciones elevadas los radicales libres son dañinos y están implicados en numerosos procesos patológicos, como la arteriosclerosis, el cáncer, la toxicidad por fármacos o la infertilidad. Podemos decir que es un proceso oxidativo y oxidación = envejecimiento.




El estrés oxidativo es causado por el desequilibrio entre la producción de radicales libres y la capacidad de nuestro sistema biológico para neutralizar rápidamente los reactivos intermedios y reparar el daño que causan.


Para evitar o reducir sus efectos dañinos, nuestras células están dotadas de defensas capaces de disminuir las concentraciones de los radicales libres y contrarrestar sus efectos, éstos son los llamados antioxidantes. PARA EL CORRECTO FUNCIONAMIENTO DE NUESTRO ORGANISMO ES NECESARIO UN EQUILIBRIO ENTRE RADICALES LIBRES Y ANTIOXIDANTES (equilibrio redox), de forma que ambos componentes de la balanza deben estar compensados. Cualquier desequilibrio supone una situación patológica. Por una parre, porque en exceso provocan lesiones fulminantes, por la otra porque su ausencia es incompatible con la vida.




Un ANTIOXIDANTE es una molécula capaz de inhibir la oxidación causada por los radicales libres, cediendo electrones sin perder su equilibrio.


Una paradoja del metabolismo es que mientras la gran mayoría la vida compleja requiere oxígeno para su existencia, el oxígeno es una molécula altamente reactiva que puede dañar a los seres vivos. Por lo tanto, los organismos poseen una compleja red de metabolitos y enzimas antioxidantes que trabajan juntos para prevenir el daño oxidativo de los componentes celulares tales como en el ADN, proteínas y lípidos. A nivel intracelular tenemos antioxidantes naturales como Catalasa, Glutatión Peroxidasa y Superoxido Dismutasa. A nivel del plasma sanguíneo, la bilirrubina, transferrina, lactoferrina, ceruloplamina y albúmina, melatonina, estrógenos. A través de la alimentación, minerales como selenio, germanio y zinc junto con las vitaminas C y E, flavonoides, carotenoides, licopenos, xantinas y luteínas.




COMO SE PRODUCE EL ESTRÉS OXIDATIVO




Como hemos dicho, la vida misma es un proceso constante de cambios y nuestro organismo reacciona a los mismos en un continuo proceso de desequilibrio/equilibrio = oxidación/antioxidante. Por lo tanto, una forma de vida armónica produce solo los radicales libres y los antioxidantes necesarios. Pero nuestros hábitos de vida suelen provocar desequilibrios que son difíciles o imposibles de armonizar para nuestro organismo:




EL ESTRÉS. Nuestro modo de vida, sobre todo en las ciudades, nos obliga a estar siempre con prisa, con miedo a no poder cumplir expectativas, a llegar tarde, a no poder enfrentar los grandes retos, etc. El estrés provoca que el organismo esté demasiado a menudo en estado de alerta, con la tensión que deberíamos reservar para grandes peligros. Para poder sostener esta tensión, nos sobre oxigenamos y sometemos al cuerpo a cambios constantes que generan muchos radicales libres. Esto tiene consecuencias negativas de muchos tipos y afecta a casi todos los órganos.


LAS GRASAS POLINSATURADAS. La mayoría de los aceites que podemos comprar en el super son grasas polinsaturadas o hidrogenadas, que se oxidan en cuanto las calentamos. Esta oxidación produce grandes cantidades de radicales libres que el cuerpo no puede contrarrestar y provocan toda clase de enfermedades. Cambiar este hábito es muy importante. Debemos utilizar para cocinar grasas que resisten altas temperaturas sin oxidarse, como el aceite de coco o de aguacate. Para añadir a platos fríos es excelente el aceite de oliva virgen.


LA SOBRE TOXIFICACIÓN. Todo cambio provoca la generación de radicales libres para ser asimilado. Por esta razón, a nuestro organismo le cuesta mucho absorber la contaminación ambiental y la ingente cantidad de químicos a los que estamos expuestos en alimentos o cosméticos. Las regulaciones actuales están pensadas para que cada producto contenga la dosis que el cuerpo soporta, pero no se considera la suma de estos en productos diarios como jabones, champús, dentífricos, alimentos, bebidas, etc. Los hidrocarburos presentes en la polución ambiental constituyen una fuente nada despreciable de radicales libres. El ozono tiene un extraordinario poder oxidante. Puede proceder de la acción fotoquímica de las radiaciones electromagnéticas sobre él oxígeno, de los campos eléctricos o de la combustión de los carburantes.


EL TABAQUISMO. En condiciones normales, los antioxidantes atrapan a los radicales libres y ejercen de barrera protectora frente a este mecanismo de oxidación. Pero si falla esta protección (como ocurre cuando se inhala el humo de tabaco), se empieza a acumular colesterol malo en los macrófagos, lo que se considera un paso previo a la arterosclerosis. Esta podría ser la principal causa de que la incidencia de enfermedad coronaria sea tan alta en los fumadores, que también tienen los niveles de antioxidantes en sangre bajos.


EXPOSICIÓN EXCESIVA A LAS RADIACIONES SOLARES. Tomado con medida, el sol es muy importante para nuestra salud, pero el exceso puede ser perjudicial. Los rayos infrarrojos del tipo A (IR-A) son los menos conocidos por la población. Llegan a la hipodermis, la capa más profunda de la piel, agotando los mecanismos de defensa antioxidantes de las células y fomentando el envejecimiento prematuro de la piel. 






CONCLUSIÓN




Los radicales libres son los encargados del envejecimiento. Personas menos expuestas al exceso de radicales libres envejecerán más lentamente. Pero, además, los radicales libres pueden causar enfermedades cardiovasculares aumentando considerablemente los niveles de colesterol malo, incrementando el riesgo de cáncer, en particular de boca, faringe y esófago. Los radicales libres también están involucrados en la enfermedad de Parkinson, el Alzheimer, la arterioesclerosis y la diabetes.




¿CÓMO COMBATIR EL EXCESO DE RADICALES LIBRES?


RELAJACIÓN. Es muy importante conocer y respetar los procesos naturales. Estos no se realizan adecuadamente si nuestro sistema nervioso está sobreexcitado o si dormimos poco o mal. Es importante tomarse la vida con más confianza, hacer ejercicio de forma razonable, practicar alguna técnica de relajación y descansar.


EVITAR TÓXICOS. Debemos reducir el consumo de alimentos procesados y llenos de aditivos, tratar de usar cosmética natural y, en general, rodearnos de ambiente sano.


CONSUMIR ACEITES SIN ÓXIDO. Debemos utilizar para cocinar aceites que resistan altas temperaturas antes de oxidarse, como el de coco o aguacate. En frío la gama es más amplia, pero el mejor es el de oliva virgen.


CONSUMIR Y APLICAR ANTIOXIDANTES. Los antioxidantes ayudan a frenar el proceso de los radicales libres. Una buena forma de consumir antioxidantes es mediante la alimentación. Manteniendo un consumo adecuado de alimentos con vitaminas como la C y la E y betacarotenos, ya que se encargan de neutralizar los radicales libres donando uno de sus electrones, y poniendo fin a la cadena de robos.

Djinn May 29, 2026
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